Toneladas de artefactos explosivos exportados a Bolivia retornan al país como contrabando por diversos puntos de la frontera. Los beneficiarios son mineros ilegales e informales que consiguen fácilmente este material para extraer, principalmente, oro. Uno de los puntos de la ruta está en La Rinconada de Puno, donde simples tiendas de abarrotes son en realidad expendios de dinamita a la vista de todos. Sin embargo, desde 2019 la Aduana peruana solo ha hecho dos incautaciones de este tipo de mercadería ilegal.
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