¿Vale la pena arriesgarse o morir por sacar oro que se usará para joyas finas en Europa? Veintisiete mineros se asfixiaron con monóxido de carbono provocado por un incendio en 2023 mientras extraían el metal. El único que sobrevivió del primer grupo durante la emergencia, tuvo suerte y que tomar orines para salir vivo de ese laberinto de socavones en el distrito arequipeño de Yanaquihua, en Perú. Irónicamente ese año, la Minera Yanaquihua SAC, dueña de la concesión, exportó más oro en su historia rumbo a Suiza.
Elmer Mamani
Toribio Ccapera Huamaní continúa con su vida. Esa vida que pudo perder la madrugada del 6 de mayo del 2023. Junto a su esposa, Rosa Yana Huarancca, se prepara para ir a la faena escolar por el mayor de sus dos hijos, Vladimir de 7 años. Libreta en mano, Toribio sale de casa y toma rumbo a la escuela. Es una mañana nublada en Orcopampa, un pueblo de la provincia arequipeña de Castilla, en Perú.
En uno de sus apacibles parques levantaron una estatua. El monumento luce casco, mameluco, linterna, barreta al hombro. ‘En homenaje al minero orcompapino’, sentencia la placa. De sus 36 años, Toribio, a quien de cariño le dicen “zorrito”, ha dedicado los últimos 8 a esta actividad. Ni las secuelas de la reciente tragedia lo han apartado aún de extraer mineral. Estar expuesto horas a monóxido de carbono, afectó su pulmón y para contrarrestarlo toma remedios caseros. Pero la secuela más persistente es que sus pensamientos se detienen en sus amigos. En sus rostros.
-Pienso en ellos. He visto sus caras… nos reíamos – recuerda con pausas.
Por un momento, su esposa pensó que estaba grave y que pudo morir junto con ellos. Toribio la llamó brevemente descontrolado horas después del incendio y Rosa no le entendió nada. Su nombre no aparecía en la relación de heridos ni muertos. Marcaba insistentemente al celular y la llamada no ingresaba. No sabía qué hacer. Para su suerte y de sus hijos, Toribio fue el único en salir con vida de su grupo durante la emergencia.
-¿Se siente uno mal por sobrevivir?
-Mal no podría decir, porque… es por parte de la empresa que ha ocurrido estas cosas – contesta.

El orcompapino desconocía la salida de escape. Recién tenía tres meses trabajando como ayudante de perforista para Servicios Mineros Gold SAC (SERMIGOLD) cuando sucedió uno de los más letales accidentes mineros del país. SERMIGOLD es una de las empresas con que Minera Yanaquihua SAC (MYSAC) terceriza la explotación de oro de su concesión “Asunción Tres”, ubicada en el distrito Yanaquihua, Condesuyos, vecina provincia de su natal Castilla.
-¿Hubo capacitaciones?
-Había… pero con la desesperación la mente es muy frágil– declara.
Las minas subterráneas son iguales o peores que hormigueros. Asunción Tres, es también un laberinto de labores, tajos, chimeneas, cámaras, galerías, piques. Tener dibujada en la cabeza una vía de escape es más que complicado. Peor aún, cuando no existió en la mina señalética de vías de evacuación ni mapas de riesgo para salvarlos, tal como verificó el Área de Fiscalización Minera de la Gerencia Regional de Energía y Minas (GREM) del Gobierno Regional de Arequipa (GRA). Menos se realizó entrenamiento al personal con simulacros en caso derrumbes, incendios, acumulación de gases o inundaciones.
Por un costado de este cerro, un túnel atraviesa las labores mineras Gertrudis, Esperanza I, Esperanza II y Cerro Rico. Es un inclinado denominado “526” con 52 grados de inclinación y de 1 kilómetro 200 metros de profundidad sostenido por maderas viejas. No fue construido por la Minera Yanaquihua SAC. Al parecer la construyeron los alemanes cuando la explotaban por 1950, apunta Humberto Bernedo Bueno, entonces jefe de Fiscalización Minera del GREM. Aunque ninguna contratista la utiliza, por el inclinado pasa un cable de media tensión que inyecta electricidad a todas esas labores. Es en este inclinado donde inició el incendio que finalmente mató a los 27 mineros.
El incendio
‘Bolear’ es una costumbre antes de ingresar a faena en mina. Se mastica coca y se fuma cigarrillos. Los mineros ‘picchan’ la hoja porque adquieren propiedades anestésicas, aminora el frío, el cansancio, el hambre, la fatiga y hasta les da fuerza. Una ceniza viva habría llegado a madera del inclinado y provocó el fuego. Es la primera teoría que formuló Fiscalización Minera del GREM porque días después del accidente encontraron puchos, fósforos, restos de coca masticada en puntos del inclinado. “El grupo, habría ‘boleado’ en un pique con comunicación al túnel de inclinación”, esgrime Bernedo. Sin embargo, Toribio asegura que tienen la costumbre de cerciorarse en apagar las colillas en suelo húmedo.
-¿Habría ocurrido el incendio por qué boleaban?
-Con eso quiere limpiarse de repente la mina. Yo tampoco he visto bien donde se ha provocado. Lo que dicen los compañeros es que el tablero (de energía) ha podido ‘reventar’ y con el cable provocar el incendio – asegura Toribio.
La segunda hipótesis tiene que ver justo con eso. La caída de rocas pudo seccionar el cable de media tensión del inclinado produciendo un corto circuito. Aunque el cable tiene una canaleta de metal que la protege. Lo otro es que haya sido provocado, involuntariamente o no.
En los alrededores de la chimenea 1, en que desemboca el inclinado a superficie, se halló un tronco quemado. “Puede ser que, por el frío, ellos (mineros informales) hayan prendido un tronco y restos de carbón ingresarán a la chimenea”, presume Bernedo. MYSAC mantiene contratos de explotación con artesanales con la condición que el mineral lo lleven a su planta. En la chimenea no existe cerco que la proteja y brazas pudieron caer a sus bases y generar fuego.
Ese turno noche ingresaron 202 mineros de diversas empresas para explotar oro en las labores Esperanza I, Esperanza II, Cerro Rico, La U, Gertrudiz. Debían cumplir la jornada de 07:00 pm a 07:00 am. La contrata ADGEMINCO SAC puso a trabajar cinco grupos. Mientras que SERMIGOLD SAC tres. Apolinar Flores Meneses fue el capataz del conjunto más numeroso de SERMIGOLD para trabajar en Esperanza I. De los 25 que la integraron, murieron 23. El segundo grupo, a cargo del capataz Roberto Quispe Monroy, dejaron de existir 4 de los 12.

5 y 6 de mayo del 2023
Son las 9:00 pm y hay un olor a quemado. Mientras hacen limpieza dentro de la mina, los trabajadores Amador Ayma Quispe y Uber Chihuayo son los primeros en sentirlo. Casi dos horas después, el perforista Juan Guarnica, visualiza humo. Preocupado envía justamente a Ayma y Chihuayo a preguntar en superficie qué pasa. Ambos informan al jefe de guardia Eustaquio Ccapa Huacasi, quien hace lo propio al residente de ADGEMINCO, Eudes Flores Ojeda. El mismo Flores Ojeda ingresa y verifica la humareda cerca al inclinado. Según su posterior manifestación es a las 11:10 pm que recibe la orden de evacuar a su personal. Los detectores de gases empiezan a subir.
Dentro de la labor Esperanza I, Johnny Roberto Cusirramos Salinas, ayudante de perforista, siente un dolor de estómago. Se retira escoltado por su capataz Apolinario Flores. Cusirramos lo desconoce, pero esa dolencia finalmente lo salvará. Su compañero Guino Humpiri Humpiri es quien lo reemplaza. Apolinar Flores a su regreso, cerca de las 11.40 pm, se cruza con Roberto Quispe Monroy, capataz del segundo grupo de SERMIGOLD SAC. Según Quispe en ese último encuentro le dice: ‘hay que sacar a la gente’ y Flores responde que lo hará. El monitor de gases marcaba 64 partes por millón (PPM) para monóxido de carbono (CO), un nivel excesivo para mina subterránea porque empieza a ser nocivo cuando supera los 25 PPM.
A las 12:18 am se emite la información que frenaron la emergencia. Monroy llama a garita de superficie y le responden que “un tablero se quemó, que ya se controló, que los de mantenimiento están en el punto”. Pero es falso, las llamas continúan. Mientras trataba de alertar y pedir que se retiren, Monroy se encontrará con varios mineros en Esperanza I que fallecerán. A los perforistas Ronald Soto Palli y su ayudante Guino Humpiri les indica que bajen porque el humo no dejaba de ingresar. En ese momento el monitor marca 210 PPM.
Al motorista Eddy Coaquira Flores y el ayudante Ceferino Huahuaccapa García, Monroy les pide que ayuden a su capataz Apolinar Flores a sacar a la gente. También se topa con integrantes de su grupo a cargo, pero que no sobrevivirán: William Cuentas Puma y Juan Rojas Bravo. Perforaban e hizo que paren su maquinaria. Escucha de ellos una última broma: ‘Para que juegas con fuego’. De su grupo solo pudo reunir a 8 de los 12. Los 4 restantes, serán parte de los 27 que morirán. El monitor marca 400 PPM.
La mayoría de mineros del grupo de Flores Meneses, desconoce la gravedad de la emergencia. Falla la comunicación y no hay un jefe de seguridad. Se acerca la hora de descanso de la madrugada (1:00 a 2:00 am). Durante esos 60 minutos aprovechan ‘bolear’ en otros ambientes porque tradicionalmente hay voladura de roca. Toribio indicará que muchos confundieron el gas del incendio con la de esa explosión. Su maestro Julio Condori Ramos le propone descansar y en su camino se encuentran con Reynaldo Uñapillco Huallpa, Yhon Machaca Condori, Oriel Roque Quispe e Ignacio Cabana Vilca.
-No vayas por ahí Toribio, te vas a gasear- le dicen en broma.
-Vamos a bolear – les insiste, pero no lo escuchan. Toribio decide adelantarse. Esa aparente inofensiva decisión, lo salvará. Es la última vez que verá a su maestro Julio Condori y a los demás.
Tras dar 20 pasos, Toribio se topa con humo denso. Empieza a sentir picor, ardor en ojos y labios. “Como si hubiera comido rocoto”, recordará. En un momento se desvanece y cae al suelo. No veía nada, ni sus botas, pese a tener su lámpara. Todo era oscuro, negro. Se coloca sus guantes y a cuatro extremidades intenta avanzar. Puede respirar, pero sabe que no es aire fresco. Los mareos y el dolor de cabeza empezaron a acosarlo. Es el primer efecto del asesino silencioso que es el monóxido de carbono. Recuerda que tomar orines podrían reponerlo y decide hacerlo. Mientras los ingiere para ganar tiempo y salvarse, escucha pasos y el sonido de un monitor de gases. Es Epifanio Puco, supervisor de otra contratista de MYSAC, ADGEMINCO SAC.
-¿Qué haces solo acá? – le pregunta Puco.
-He venido a ‘bolear’, pero todo está lleno de humo– contesta Toribio.
-Qué vas a bolear si hay incendio. ¿Y tus compañeros?
-Siguen adentro –. Por insistencia de Toribio, tratan de buscarlos. Pero el nivel de CO es mayor y el detector de gases empieza a chillar con más insistencia.
-Siquiera sálvate tú, cómo vas a ir- cuestiona Puco. Toribio pensaba en regresar por sus compañeros, no importa reptando, pero el gas lo mareaba. Puco no lo deja volver. “Mis compañeros no han salido porque pensaron que iban a perder el tiempo saliendo y entrando. Mientras había ventilación y agua se quedaron adentro. Cuando no había aire, recién se mueven. Era muy tarde. Ya el todo el humo estaba adentro”, declarará Toribio.
Juntos llegan a una zona ventilada donde aguardaban 12 mineros de ADGEMINCO. Toribio por cuenta propia decide buscar una salida por debajo, por Esperanza II, pero al ver todo lleno de gas regresa a Esperanza I. Nadie conocía como salir, ni el capataz, y empiezan a inquietarse, aunque algunos hablan que todo se había controlado. Para escapar siguen al minero más antiguo. Suben por Esperanza I hasta la labor Gertudriz que también reventaba de humareda. Algunos caen por la desesperación de salir corriendo por esa bocamina. Son las 03:00 am.
-Donde está la gente zorrito- le preguntan a Toribio ya a salvo.
-No lo sé. Salí con los de ADGEMINCO- responde.
Sin escape
A mayor exposición al monóxido de carbono es menor el lapso de vida. Si llegan a los 1600 PPM el colapso y muerte es en 1 hora, señalan los manuales de seguridad en interior mina. Con el humo por todos lados, es menor el tiempo que les queda al grupo de Apolinario Flores. Ellos eran conocidos como “Los Apo” por su capataz. En un evento deportivo o reunión social, trataban de estar todos presentes.
Los 27 mineros se reúnen en una cámara de madera de la labor Esperanza I (NV2050) y deciden bajar a Esperanza II buscando escapar. Pero durante el recorrido el primero que se desploma es Adriel Cadena Huachaca, ayudante perforista con 39 años de vida. Más tarde se encontrará su cuerpo tumbado a la mitad del subnivel (NV2020).
Todos los demás siguen por el subnivel con el propósito de bajar por una chimenea provista de escaleras que los conducirá a Esperanza II (Nivel 1980). Doce de ellos deciden cubrirse sus bocas con polos y se tiran boca abajo en la cámara de winche, maquinaria para trasladar carga. Buscarían un último ‘colchón’ de aire cerca al suelo para seguir con vida. Existe también la posibilidad que algunos se desplomen por las manchas de sangre en las tablas de madera del suelo que dejan.
En ese ambiente fallecen el propio Apolinar Flores, Pedro Totocayo Quispe (44), Jaime Chacondori Chávez (43), Reynaldo Uñapillco Huallpa (45), Hugo Coila Balcona (46), Víctor Roque Suárez (34), y los ayudantes perforistas Ceferino Huahuaccapa García (24), Percy Callata Coaquira (37), Elvis Sánchez Chicasaca (31), Delfín Quintana Cueva (45), Federico Idme Mamani (50) y el peón Elvis Iquiapaza Canaza (26).
Los mineros restantes pudieron avanzar, pero muy poco. Tratan de bajar, pero caen inconscientes por el CO. Serán encontrados a lo largo de más de 50 metros de escaleras Ángel Jiménez Copari (39), William Cuentas Puma (22), Dino Jhon Quina Quina (33), Oriel Roque (41), Julio Condori (42), Ignacio Cabana (45), Juan Manuel Rojas Bravo (25), Yhon Carlos Machaca Condori (19), Marcelino Calcina Mamani (51), Guino Humpiri (21). Mientras que Florencio Cruz Apaza (55), Eddy Clemente Coaquira Flores (24) y Jesús Huahuaccapa García (30) caen uno encima del otro en la superficie de la labor Esperanza II.
Afuera, Toribio está decidido a buscarlos. ‘Piccha’ coca e ingresa junto a los capataces de SERMIGOLD SAC: Monroy y Óscar Yancapallo, encargado del tercer grupo. Llegan hasta un punto de Esperanza I, pero el gas envuelve todos los ambientes. Los extractores que instalaron aún no retiraban todo el monóxido de carbono. Deciden salir y llegan a superficie a las 06:10 am. Retornan, pero nuevamente sin éxito.
Toribio recordará que empezaron a llorar. “¡Qué más podíamos hacer!”. De todos sus compañeros recuerda en especial a su maestro, Julio Condori Ramos. “Buen maestro, te enseñaba, compartía. Con él podías tener confianza, prácticamente era un hermano”.
Con apoyo de rescatistas empiezan a encontrar los cuerpos desde las 12:30 pm del 6 de mayo. Quince horas después de que iniciará el incendio. Dan primero con los últimos fallecidos que se desplomaron en Esperanza II. En ese grupo de rescate se encuentra el jefe de seguridad de la MYSAC, Josmell Calli Vilca. Se acerca para ver si tienen pulsación alguno de ellos, pero todos están muertos.

Morir por oro
La visita de fiscalización se dio dos días después del accidente. Las autoridades sintieron un calor terrible en Esperanza I, como si se adentrarán a los vestigios de un infierno. Las temperaturas no disminuían y calculan que llegaba a 42 grados. El personal no encontró en documentación que hubiese estado un ingeniero de seguridad para el turno noche. En los registros no estaba su firma. Estaba de descanso y la empresa no lo suplió. La labor en la minería es de alto riesgo y este profesional es trascendental porque hace una evaluación de las zonas de explotación, si está ventilado, si no hay riesgo de derrumbes, si se limpió. “No se puede trabajar sin él”, advirtió Bernedo.
El capataz Monroy admitió en declaración al GREM que falló la comunicación. Para Calli el evento no fue valorado como crítico, por lo que demoró la evacuación. “Cuando hay pánico ya no razonan. Solo si yo conozco bien la mina puedo salir. Faltó señalización es lo que observamos”, apuntó Bernedo.
El año de la tragedia fue irónicamente en el que MYSAC exportó más oro en su historia de producción: US$ 103 millones, 35% más de los US$ 78 millones del 2022. La empresa aparte de ser pequeña productora, acopia mineral de la actividad de artesanales en proceso de formalización. Principalmente envía el metal a Suiza, el país con más millonarios. Su mineral tiene la etiqueta de “oro responsable” gracias que está asociado a la iniciativa Swiss Better Gold (Suiza mejor oro) de dicho gobierno. Además, desde el 2012 es un miembro del Consejo de Minería Responsable (RJC), lo que se ratificó en el 2017.
El principal comprador de MYSAC es Metalor Technologies SA, una compañía refinadora suiza especializada desde sus inicios en fabricar cajas de oro para relojes, lingotes, y relacionada con la industria de joyería de lujo. En 2020, Metalor promocionó que se abastece de “oro responsable” y ponía de ejemplo justamente a la empresa MYSAC. Antonio Samaniego, presidente del MYSAC, declaraba para dicha nota que tenían como principios cumplir la “seguridad y mejores prácticas y regulaciones ambientales".
Toribio desconoce a dónde va a parar el oro que extraen, pero llega a muñecas y cuellos de muchos que gastan millones en joyería fina. Una muestra: la tienda Breitling confecciona relojes de lujo y tiene entre sus principales embajadores a Erling Haaland, el delantero del Manchester City. Breitling compró 900 kilogramos del metal a la iniciativa SBG el 2023 y de la que es parte MYSAC, según el portal CH Media. El minero arriesgó su vida y 27 de sus compañeros murieron para que no pare la fabricación de esos lujos.
Después de la faena escolar, Toribio regresa a su casa con su esposa, a almorzar. Su hogar está cubierto por calaminas y tiene apenas un cuarto que hace de dormitorio y cocina. Antes de despedirse, el minero recuerda que los directivos de MYSAC lo hicieron quedar como a otros trabajadores varios días después del accidente. Percibe que lo quisieron inculpar en ese momento. “No tendré estudios, pero puedo ir a la mina misma para decirles como salí”, indica. Su esposa Rosa le avisa que la comida está lista. Toribio continúa con su vida.
Comentarios
Una respuesta a «Yanaquihua: reconstrucción de una tragedia minera»
Es una negligencia realmente por parte de la empresa que mato a los 27 mineros ..
Yo perdí a mis dos hermanos.. que hoy en dia nos hace mucha falta y lo extrañamos mucho. Y nunca superaremos lo sucedido